Soy Ivania Abitúa, y encuentro en la joyería un lenguaje entre la tierra y la forma. Mi trabajo nace del diálogo con la materia: la cera, el metal y la piedra me guían como si tuvieran memoria propia. A través de la cera perdida, mi técnica base, esculpo pequeñas esculturas que habitan el cuerpo — joyas que respiran el tiempo, el símbolo y la energía de lo natural. Mi fascinación por los minerales y su luz interior me llevó a crear Abituarte Alejos, un espacio donde la joyería se convierte en ritual, en gesto de transformación. Cada pieza es una conversación con la alquimia, un intento de contener en la plata la vibración de la tierra y la emoción humana. Trabajo con las manos, desde la intuición y la escucha. Creo que cada joya tiene su propio pulso, y que quien la porta reconoce en ella una parte de sí misma.
Inspiración